Blog Estrategias de aula

2025, un año más de formación, escucha y cooperación en torno a las altas capacidades

Cerrar un año siempre invita a parar, para hacer balance, mirar atrás y tomar conciencia del camino recorrido. En nuestro caso, este final de año llega acompañado de una sensación clara de satisfacción profesional y, sobre todo, de agradecimiento profundo.

A lo largo de este año, Susana García‑Moya e Inés Cabezas, cofundadoras del proyecto Altas Capacidades en mi Aula y autoras del libro Altas capacidades, ¿y ahora qué hacemos?, hemos tenido la oportunidad de compartir formación, reflexión y práctica con docentes, orientadores, equipos directivos, familias y entidades de muy distintos puntos de nuestro país y, también con algunos expertos, docentes y familias fuera de nuestras fronteras.

Un recorrido diverso, con un objetivo común

El año ha estado marcado por una intensa actividad formativa y divulgativa. Hemos participado en formaciones en centros educativos, asesorando a claustros completos y a equipos docentes concretos; en congresos y jornadas especializadas; en charlas dirigidas a asociaciones y familias; y en presentaciones del libro que se han convertido, muchas veces, en espacios de diálogo real y necesario.

Cada contexto ha sido distinto, centros del profesorado, centros educativos, asociaciones, universidades, entidades especializadas, pero el objetivo ha sido siempre el mismo: acercar la atención a las altas capacidades al aula real, con propuestas viables, comprensibles y ajustadas a la diversidad del alumnado.

La atención diversificada en el aula como eje vertebrador

Aunque las temáticas abordadas han sido amplias y complementarias, este año nos ha reafirmado especialmente en aquello que constituye el núcleo de nuestro trabajo: la atención diversificada en el aula.

Hablar de altas capacidades no puede quedarse en etiquetas, diagnósticos o discursos teóricos desconectados de la práctica. Lo que verdaderamente marca la diferencia es ayudar a los docentes a mirar el aula desde la diversidad, a diseñar propuestas multiniveladas y personalizadas que permitan distintos ritmos, niveles de profundización y formas de aprender, sin convertir la atención al alumnado con altas capacidades en una carga añadida o en una respuesta excepcional.

En ese proceso, la formación cobra sentido cuando:

  • se apoya en ejemplos reales,
  • conecta con las dudas cotidianas del profesorado,
  • y ofrece criterios claros para tomar decisiones en el aula.

Tender puentes entre familias y docentes

Si algo hemos confirmado este año es que no hay atención educativa eficaz sin cooperación. Nuestras formaciones y charlas han puesto de manifiesto una realidad compartida: familias y docentes desean lo mismo: el bienestar y el desarrollo armónico del alumnado, pero no siempre cuentan con los espacios ni el lenguaje común para entenderse.

Parte esencial de nuestro trabajo ha sido tender puentes: ayudar a que las familias comprendan las dinámicas del aula y los límites reales de los centros, y a que los docentes entiendan las necesidades, inquietudes y expectativas de las familias. Cuando esa alianza se construye desde el respeto y la escucha, el impacto en el alumnado es inmediato.

Acompañar, no imponer

Este recorrido también nos ha reafirmado en nuestra forma de trabajar. No creemos en recetas cerradas ni en soluciones universales. Creemos en el acompañamiento, en la formación que genera preguntas, en el análisis compartido y en la construcción progresiva de prácticas más inclusivas.

Cada centro, cada docente y cada familia parte de un punto distinto, y solo desde ahí es posible avanzar.

Mirar al futuro con gratitud y compromiso

Cerramos el año agradecidas a todas las personas y entidades que nos han abierto sus espacios, sus aulas, su escucha, sus dudas y, siempre, su cariño y corazón. Cada conversación, cada formación y cada encuentro nos ha permitido seguir aprendiendo y afinando nuestra mirada.

Porque, como hemos comprobado una y otra vez a lo largo de este año:

Nada de lo vivido este año habría sido posible sin la escucha, la confianza y la valentía de docentes y familias que han decidido cooperar, cuestionarse y aprender juntas para construir otras formas de atender en el aula.

Si nos has escuchado, leído o acompañado este año, te invitamos a parar y reflexionar con nosotras un momento, mirar atrás y tomar conciencia del camino recorrido. Compartir lo vivido, lo aprendido y también las dudas que permanecen es parte esencial de este proyecto. Te leemos.

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